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Indies · Reseñas
La Noche del Inquisidor | Survival Horror de PS1

En una era donde el terror se mide en marionetas infantiles y jumpscares por segundo, hay un placer perverso en volver a la suciedad y la estática del VHS. La Noche del Inquisidor no sólo homenajea al survival horror de finales de los 90, lo recrea con una devoción escalofriante. Desde el momento en que ves los controles de tanque, los ángulos de cámara cinematográficos que te obligan a girar a ciegas y la textura granulada que te recuerda a una vieja PS1, sabes exactamente dónde te has metido: en una pesadilla de celuloide.

Hablar con los fantasmas ofrece pistas  importantes

Jugamos como Emilia, una joven que visitando el departamento de su madre termina atada a una maldición por un antiguo rosario, y luego es arrojada al surrealista Reino del Inquisidor. Pero la verdadera estrella aquí no es la protagonista, sino el miedo persistente que solo la vieja escuela sabía infundir.

Primero quedarás atrapado en un cachito de ciudad de lo más grotesco: paredes llenas de sangre, suciedad en el suelo, muertos en cada esquina, un Oxxo y alguien queriendo navajearte… para muchos una pesadilla, para otros, solo un día más en Ecatepec. Este acechador no es otro sino el Inquisidor, un demonio implacable del que podrás correr o atacar, pero que siempre volverá por ti.

La muerte habita en cada rincón y cada sombra

Solo hay 2 formas de defenderse: lanzando botellas de agua bendita o colocando una vela que espanta a los espíritus al grado de paralizarlos. Esta última opción sirve para frenar a los fantasmas que también acechan el reino, pero es totalmente inútil para evitar al Inquisidor.

De hecho, también podemos escondernos de él, pero a diferencia de otras sagas, este no se cansará y se olvidará de ti, sino que seguirá atacando hasta que decidas salir como el cobarde que eres. Eso, sumado a los pocos frascos de agua bendita que hay en el lugar, vuelven la huida tu mejor defensa contra él. Y si estabas pensando en atascarte en alguna esquina o pasillo estrecho, no hay más que malas noticias para ti, pues este infeliz es capaz de atravesar hasta paredes con tal de ensartarte todo el filo de su hoja.

La terapia de pareja se salio un poco de control

Durante la partida tienes que buscar una forma de salir del Reino del Inquisidor, pero de forma paralela podrás encontrar objetos que pueden ser utilizados para liberar a los fantasmas que te vas encontrando; esto te ayuda a conseguir diferentes finales. Si bien no hay tantos finales, son lo suficientemente interesantes para que valga la pena jugarlo para sacarlos todos.

El final de broma es muy rebuscado pero divertido

Al final, La Noche del Inquisidor triunfa donde otros homenajes fracasan, pues no solo copia la estética de PS1, sino que abraza las limitaciones de la época y sabe cómo usarlas a su favor. El escenario es reducido y probablemente termines conociendo cada esquina del mapa, pero el juego es lo suficientemente corto y los puzles tan placenteros de resolver que no te dará tiempo a fastidiarte, lo que resulta en un viaje nostálgico y una bendición para los amantes del survival horror.

Si no les molesta el audio borroso pueden ver la entrevista que le hicimos al creador justo aqui

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