Una Ámsterdam donde nada es lo que parece

Panache Digital Games, desarrollador y editor de 1666: Amsterdam, es el estudio dirigido por Patrice Désilets, conocido por su trabajo en los primeros Assassin’s Creed. El estudio nos lleva hasta una Ámsterdam del siglo XVII muy diferente a la que estamos acostumbrados a ver. 1666: Amsterdam llegó a acceso anticipado el 25 de agosto de 2026 con una propuesta que mezcla acción, investigación, brujería y fantasía oscura. Aunque el nombre pueda hacer pensar rápidamente en la conocida saga de Ubisoft, estamos ante un proyecto independiente y con su propia identidad.
La protagonista es Noa, una bruja conocida como la Conservadora, encargada de localizar a unas entidades demoníacas llamadas Originales. El planteamiento gira alrededor de descubrir qué personas esconden una de estas criaturas bajo su apariencia humana. Durante el día investigaremos la ciudad y reuniremos información, mientras que la noche será el momento de enfrentarnos a los demonios que hayamos descubierto. Esta separación entre investigación y enfrentamientos es una de las ideas más interesantes del título.
Una de las cosas que más me ha sorprendido durante la experiencia es precisamente su narrativa. La historia no se limita a lo que ocurre en Ámsterdam, sino que conecta tres épocas diferentes y tres personajes, haciendo que poco a poco vayamos entendiendo cómo están relacionados entre sí. Esta estructura consigue mantener la intriga y hace que quiera seguir avanzando para descubrir qué hay detrás de todo lo que está ocurriendo. Además, la forma de contar algunos acontecimientos, con cambios de cámara y determinadas escenas que parecen sacadas de un thriller psicológico, consigue darle un toque cinematográfico muy interesante.
Noa, los Originales y un gato muy especial

Por su parte, la investigación es una de las mecánicas más disfrutables, ya que la aventura no consiste únicamente en avanzar de un punto a otro y derrotar enemigos. Tendremos que reunir información, observar nuestro entorno y utilizar nuestras habilidades para descubrir qué se esconde detrás de cada caso. Esta mecánica aporta un ritmo diferente a la propuesta y hace que la historia no dependa únicamente de los enfrentamientos.
A ella se suma Aaron, un personaje procedente de 1999 que ha terminado atrapado en el cuerpo de un gato. Su presencia no es simplemente un detalle curioso, ya que podemos utilizar sus características para explorar lugares a los que Noa no puede acceder. Los puzles también tienen su importancia y ayudan a romper el ritmo entre las diferentes partes de la obra. Todo esto hace que la experiencia tenga bastante más variedad de la que podría parecer al ver únicamente sus combates.
Además, me han gustado mucho esos pequeños detalles que ayudan a que los personajes parezcan más vivos. Hay momentos en los que podemos ver a Noa realizando acciones muy naturales, como ajustándose el corsé o colocando su bolso, y son cosas pequeñas que quizá pasan desapercibidas, pero ayudan a reforzar la sensación de estar siguiendo a un personaje y no simplemente controlando un modelo dentro del escenario.
Una Ámsterdam que parece sacada de una película

Visualmente, 1666: Amsterdam me parece una auténtica obra de arte. La recreación de la ciudad, los edificios, los canales, la iluminación y especialmente las escenas nocturnas consiguen crear una atmósfera que encaja perfectamente con la historia. Hay momentos en los que simplemente apetece detenerse a observar lo que tenemos delante, porque el juego consigue transmitir muy bien esa mezcla entre una ciudad histórica y un mundo en el que sabemos que hay algo sobrenatural escondido.
A esto se suma una banda sonora que acompaña muy bien los diferentes momentos de la experiencia. Incluso encontramos canciones tan conocidas como Free Bird o Climbing Up the Walls, que aparecen en momentos concretos y ayudan a reforzar todavía más determinadas escenas. La combinación entre música, iluminación y cambios de cámara es una de las razones por las que algunas partes tienen una sensación mucho más cinematográfica de lo que esperaba encontrar.
Un combate que todavía puede mejorar

Si tengo que señalar el apartado que menos me ha convencido, ese sería el combate. Los enfrentamientos contra los Originales pueden resultar algo planos en comparación con todo lo que funciona alrededor de ellos. Después de disfrutar de la investigación, los puzles y la narrativa, algunas peleas se sienten demasiado simples y creo que aquí el juego todavía tiene margen para mejorar bastante.
Aun así, es importante recordar que estamos ante un acceso anticipado. El proyecto todavía tiene previsto crecer, tanto en contenido como en el tamaño de la ciudad y en la historia, y eso hace que resulte difícil valorar el juego actual como si fuese su versión definitiva. Precisamente por eso, tengo curiosidad por comprobar hasta dónde puede llegar 1666: Amsterdam cuando Panache amplíe el mapa y continúe desarrollando sus diferentes sistemas.
El único problema que me he encontrado durante mi experiencia está relacionado con la localización al español. Aunque podemos jugar sin grandes dificultades, todavía hay partes en las que el texto aparece en inglés y también he encontrado algunos errores de traducción. Es algo que debería corregirse, especialmente teniendo en cuenta que el juego cuenta con español entre sus idiomas disponibles.
Conclusión

1666: Amsterdam me ha dejado con una sensación muy positiva y, sobre todo, con ganas de descubrir cómo continuará su historia. Su apartado visual, la ambientación de Ámsterdam, la narrativa que conecta tres épocas y tres personajes, los puzles, la investigación y esos momentos con una puesta en escena casi de thriller psicológico hacen que sea un juego que consigue diferenciarse. El combate es probablemente su apartado más flojo y la localización al español necesita una revisión, pero considero que son aspectos que pueden mejorar durante el acceso anticipado. Por todo lo demás, estamos ante un juego que recomendaría especialmente a quienes disfruten de las historias misteriosas, la fantasía oscura y las aventuras en las que la narrativa tiene un peso importante; si además estás dispuesto a acompañar un proyecto mientras sigue creciendo, creo que merece mucho la pena darle una oportunidad.