Desarrollado y publicado por Retroware, Programancer y Mega Cat Studios, Angry Video Game Nerd 8-bit presenta una dinámica de plataformas de acción retro llena de referencias que se siente como un regreso a la época de los clásicos de AVGN.

Primeras impresiones y referencias
Angry Video Game Nerd 8-bit mantiene la esencia de los videojuegos clásicos. Tanto sus jefes como su historia están bien estructurados y su diseño de dificultad puede ser atractivo tanto para jugadores casuales como experimentados, aunque mucho más para estos últimos, ya que en sí es un título difícil. Tiene muchas bases de jugabilidad que recuerdan a Mega Man, Metal Slug y Metroid, manteniendo la estética propia de AVGN.
En el apartado de los niveles, cabe destacar que cada uno de ellos está bien diseñado. Los controles son sencillos y recuerdan mucho a los de la NES, limitando muy poco las acciones que se pueden realizar. Esto aporta mucho a su premisa de 8-bit, ya que al tener plataformas desafiantes no solo se obliga al jugador a adaptarse para superar los obstáculos, sino que crea una sensación adictiva combinada con la frustración de volver al inicio e intentarlo de nuevo.
En cuanto a la variedad de armas, estas se sienten bien logradas, aunque obviamente no son muchas. Cada una de ellas posee efectos diferentes y mejora la sensación de seguir en línea recta hasta el final. No obstante, si bien todo se observa en orden, algunos enemigos son extremadamente molestos a la hora de reaparecer, por lo que puede convertirse en un desafío salir de algunos lugares que no deberían ser tan complicados. Esto puede resultar frustrante, pero dado que forma parte de la identidad de AVGN, se percibe como un punto más para el estilo arcade.
Aun así, Angry Video Game Nerd 8-bit se desempeña de forma correcta. Al ser un juego retro, no presenta problemas de rendimiento, tampoco cuenta con bugs y, por lo general, resulta más como una promesa a la grandeza de aquellas épocas.
Si bien se mencionó que en el apartado de la jugabilidad tiene similitudes con Mega Man, más que una inspiración, parece funcionar como un homenaje. Desde la introducción se percibe esto al poder elegir el enemigo al que se enfrentará el jugador, además de que los saltos e incluso los deslices se sienten como si se estuviera ejecutando una entrega de la misma franquicia.

Algo que también suma puntos son las referencias a videojuegos retro, con la aparición de un jefe de nivel como El Hombre Pesi, que funciona como una clara referencia a Pepsiman, o H.D.P., que evoca directamente a E.T. the Extra-Terrestrial lanzado para la Atari 2600. Esto sin duda les encantará a los fanáticos de los juegos de aquella época, así como a los fanáticos de la saga AVGN, puesto que cada uno de los escenarios y mundos son tratados como parodias de obras clásicas como Castlevania.

Ambientación, frustración y estética visual
Un detalle que resulta impresionante es el de mezclar escenas live action del protagonista antes de dar paso al menú de opciones. El hecho de que la consola sea poseída y que el propio nerd tenga que introducirse en ella le aporta un toque extremadamente bizarro a esta entrega, la cual funciona como una parodia constante.
Fuera de eso, los enemigos son variados: zombis, esqueletos, ratas mutantes, manos caminantes y espadas voladoras, entre otros. Que el sistema de vida sea una botella de cerveza dividida en barras también es un toque único de la personalidad de los juegos de AVGN, pero lo que causa más gracia es que, cada vez que comienza un nivel, el juego exige que el usuario se enoje.
No solo eso, sino que al morir, se recibe un mensaje en pantalla donde se deja en claro que el personaje ha caído, que su familia está muerta, que el mundo lo odia y que la única opción es tolerarlo. Esto refleja también la personalidad del nerd, ya que al controlar el personaje, esa frustración se traslada a quien juega, lo que representa un buen guiño al añadir insultos tras perder una y otra vez.

Aun así, por la naturaleza de la estética del videojuego y su propia programación, debe considerarse un gran reto superar cada uno de los niveles. Si bien son lineales, cada enemigo revive si por alguna razón se regresa un poco hacia atrás. En cuanto a sus jefes finales, la experiencia se asemeja a jugar a Contra, y si se habla de niveles, dependen más de la memoria; se parece también a Ninja Gaiden debido a la sensación de que el entorno está desequilibrado y de que la forma de recuperarse solo existe si el jugador es rápido; fuera de eso, luce como un título de plataformas aceptable y divertido.
Además, en cuanto al estilo de arte, representa un gran acierto que en el último nivel las habilidades y el mapa sufran fallos visuales en las animaciones. Esto va de la mano con la trama, ya que simula que el propio cartucho en esas fases estuviera experimentando errores, lo que aporta un estilo defectuoso muy original, y el jefe final da una sensación similar a la de enfrentar a Tabuu de Super Smash Bros. Brawl.

Un elemento a señalar es que la campaña se percibe muy corta. Si bien posee logros y un modo infinito que permite la rejugabilidad, se agradecería la adición de más contenido en cuanto a niveles o incluso otra modalidad de juego. Esto último funciona más como una sugerencia para una próxima entrega, ya que la propuesta actual cumple con el objetivo de plantear un verdadero reto.
Conclusión
Angry Video Game Nerd 8-bit transmite de forma excelente la idea de un nerd enojado con perder lo que él mismo considera todo. Ofrece una experiencia extrema y desafiante, muy acorde con su protagonista. Resulta una opción divertida y, aunque se percibe irregular, funciona como un fiel reflejo de las producciones de antaño, de esas que recuerdan que cada intento habrá valido la pena al alcanzar el 100 %. Se recomienda a quienes disfrutan de una dosis de adrenalina, así como a aquellos que posean la fortaleza mental para caer y levantarse una y otra vez; sin duda, un título que vale la pena jugar.