La pregunta obvia es: ¿Necesitábamos realmente otra versión de Breakout? La respuesta, después de pasarnos todo el juego, es un rotundo y ruidoso sí.
Breakout: Epilepsia es un rompeladrillos que alterna el color de la pantalla entre blanco y negro con cada bloque roto. Contrario a lo que parece, este efecto no es molesto, de hecho es en gran medida lo que le da la personalidad al juego.
sentiras su poder veracruzanoLa mayor parte del tiempo disfrutamos todos los niveles que, aunque simples, pueden llegar a ser un desafío si te despistas lo suficiente para perder la bola de vista, todo esto sin sentirse injusto. Hablando con su creadora nos contó que en promedio los jugadores, valga la redundancia, juegan unos 22 minutos antes de terminar el juego. A nosotros nos tomó una hora; para gente que presume amar los juegos retro nos caló profundo en el ego.
Una excusa perfecta para la acción
La historia nos sitúa como Scarlet, la miembro más joven de las Nova Queen, quien tiene la misión de recuperar 3 cristales que le dan color a la Tierra. La historia más que compleja es más bien una excusa para ponernos a jugar, lo que no está mal necesariamente, pero si venías por una historia con un lore profundo quizá te equivoques de juego.
Pirotecnia Auditiva
Lo que realmente eleva el gameplay son las bossfights. Aquí el juego abandona las mecánicas de Arkanoid y se revela como un bullet hell disfrazado.
la ultima pelea tarda en arrancarLos primeros dos combates no son muy difíciles pero vienen acompañados de unos musicones que te harán jugarlos una y otra vez. Con todo y eso deberías tener cuidado, pues los efectos tanto visuales como auditivos podrían hacerle honor a su título.
Quizá lo único malo es que solo hay 3 jefes y el último, aunque endiabladamente desafiante, carece de los efectos y el nivel de música que acompañaba a los primeros dos. Podemos perdonar la limitada cantidad de jefes porque después de todo el juego es gratis, pero negarnos el nivel de pirotecnia auditiva se siente como un bajón a lo que nos venía mostrando. Es un detalle mínimo pero difícil de ignorar.