Deathbulge: Battle of the Bands es un RPG por turnos con estética de caricatura, ambientado en un mundo colorido repleto de ritmos brutales, peces cantantes legendarios, bosques musculosos y juegos de palabras constantes. El juego ha sido desarrollado y editado por Deathbulge. Si eres fan de los webcómics “Deathbulge” de Dan Martin ya conocerás el estilo artístico y su humor desenfrenado. Sin embargo, si no estás familiarizado con el mundo, el juego funciona perfectamente por sí solo.
Controlas a los tres miembros de la banda Deathbulge: Faye, Ian y Briff. Son un grupo peculiar que toca música en la localidad de Bopstead. No hay mejor lugar para inscribirse en la centésima edición del torneo “La batalla de las bandas”, y Faye los anota de inmediato. Ganar podría disparar la popularidad del trío, sobre todo porque tendrían la oportunidad de salir de gira con Pokalyps, la mejor banda de metal demoníaco de todos los tiempos. ¿El inconveniente? Todas las bandas participantes reciben una maldición que les permite luchar y curarse literalmente mediante la música.

Combates por turnos pensados
El sistema de combate por turnos de Deathbulge es divertido, variado y dinámico. El ritmo de la batalla viene marcado por las barras de acción del jugador y del enemigo, cada una dividida en cuatro compases. En cada turno, el miembro activo de la banda cuenta con un marcador que se desplaza por dichos compases; además, durante los combates aparecen diversos efectos beneficiosos y perjudiciales que ocupan una o varias de estas cuatro secciones. De esta forma, las batallas no se sienten estáticas; puedes ganar varios turnos seguidos y, al mismo tiempo, colocar al miembro que mejor soporte los ataques enemigos para maximizar tu eficacia en combate.
Tu arsenal se compone de Beats (ataques), Patches (habilidades pasivas) y Mods (habilidades vinculadas a clases de temática musical). Puedes combinar estos elementos para crear configuraciones versátiles para los tres miembros de la banda.
Además de la clase principal, dispones de otras dos ranuras para Mods, que pueden corresponder a clases distintas si así lo prefieres. Estas tres ranuras ofrecen mucha variedad, pero nunca me parecieron suficientes, sobre todo teniendo en cuenta el gran número de habilidades que se descubren a lo largo de la partida. Muchas de ellas implican un alto riesgo a cambio de una gran recompensa. Por ejemplo, equipé a Faye con un Mod que infligía un daño considerable, pero con la contrapartida de añadir dos estados aleatorios a la barra de acciones. La mayoría de las veces, estos efectos eran negativos, como la ralentización o el daño continuo por quemadura. A menudo, el daño infligido al enemigo no compensaba el uso de este Mod, algo que también ocurría con otras habilidades. Al contar con solo tres espacios disponibles, hay que ser muy selectivo; por ello, muchas opciones que dependían en gran medida del azar quedaron descartadas en favor de alternativas más fiables. Haber conseguido uno o dos espacios adicionales a mitad del juego habría permitido crear configuraciones más arriesgadas, además de ofrecer una progresión natural para los personajes mientras se abren paso luchando contra fantasmas, demonios y otras bandas rockeras. Los jefes, por otro lado, tienen una buena presentación, generan tensión y están bien diseñados. Suelen introducir nuevas mecánicas desde el primer acto del juego y siempre se encuentran al final de cada zona. Además, hay varios jefes opcionales para poner a prueba tu habilidad y conseguir experiencia y buen equipo.

Bromas sin descanso
Deathbulge tiene una narrativa simple y te da suficientes razones para avanzar en su trama, mientras que deja espacio para realizar actividades secundarias que desbloquean mejoras de ataque o parches. Tienes un tablero de misiones para saber en qué punto te encuentras de la trama.
Mientras avanzamos por los niveles, el juego introduce pausas para alternar las secciones de combate al estilo de una mazmorra con momentos para recorrer el pueblo y conversar con sus habitantes. He de decir que dichas mazmorras a veces se sienten más como un laberinto que otra cosa. Si bien cada una es única, también parecen vacías: simplemente son espacios para esconder cofres y poco más.
La forma en que se expresa el título gira en torno al humor: nunca pierde la oportunidad de reírse, burlarse e incluso parodiarse a sí mismo rompiendo la cuarta pared. Un ejemplo de ello aparece cuando nos movemos por los escenarios: cada vez que queremos atravesar una puerta, no la abrimos, sino que la pateamos (haciendo referencia a ciertos dibujos del cómic) con tanta fuerza que, al entrar en el escenario, la puerta queda estrellada contra la pared, sirviendo como recordatorio de que ya has pasado por ese lugar y, a la vez, como muestra de su sencillo pero efectivo uso de la comedia.

Arte de caricatura
Visualmente, es una magnífica adaptación del estilo artístico distintivo del creador. Se conserva el estilo único del webcómic, evitando una apariencia genérica. El mundo destaca por sus trazos llamativos, sus diseños de personajes coloridos, con rasgos que representan a cada uno, como el cabello de Faye, que se asemeja al de una guitarra, y una paleta de colores viva y vibrante que encaja a la perfección con el tono cómico. Casi parece una caricatura de la que no me molestaría ver varias temporadas. La banda sonora, como era de esperar, me pareció muy buena a lo largo del título, con canciones pegadizas, rítmicas y de estilos muy diversos.
Cabe destacar su duración para tratarse de un juego indie. Mi partida duró algo más de veinte horas y completé la mayoría de las misiones secundarias (aunque no todas), así que tendrás muchas horas de contenido a tu disposición.
Lamentablemente, no tiene traducción al español. No pude encontrar ninguna versión en español.
Conclusión
En Deathbulge: Battle of the Bands se nota el gran cariño que hay detrás del proyecto. Tanto su mundo como sus personajes están construidos con mimo, y su sistema de combate por turnos introduce suficientes cambios acordes con el género para llevarte hasta el final, aunque hacia el final se hace pesado y los enemigos tienen demasiada vida.