Jelly Bubble es un juego desarrollado y publicado por BINGOBELL, lanzado el cuatro de agosto de 2026. Se trata de una propuesta multijugador en 3D, con una estética colorida, varias mecánicas y modos que van desde el fútbol de burbujas hasta el gato y el ratón. Entre sus opciones también destaca la posibilidad de cambiar de color. Además, permite jugar con amigos, enfrentarse a personajes controlados por inteligencia artificial (IA) o participar en partidas en línea, lo que amplía sus posibilidades.
La propuesta se centra en ofrecer partidas entretenidas, tanto breves como prolongadas. Asimismo, permite crear salas con distintas combinaciones o acceder a un modo rápido en línea para jugar con participantes aleatorios. Además, es posible crear partidas locales con personajes controlados por IA.
Su estética resulta muy llamativa y los distintos modos alternan partidas frenéticas con otros que requieren pensar mejor cada movimiento. Por ello, es una propuesta adecuada para compartir con amigos.
Modos de juego y mecánicas
El juego ofrece una cantidad variada de modos. En «Recolección de jabón», los participantes deben recoger las piezas repartidas por el mapa y llevarlas a la plataforma de reciclaje. En «Gato y ratón», un jugador asume el papel del ratón mientras el resto intenta atraparlo. Si el ratón consigue recoger suficientes piezas de jabón, aumenta de tamaño y puede expulsar a los demás participantes. Esto genera situaciones muy divertidas, ya que un jugador puede encontrarse en clara desventaja frente al resto.
En «Fútbol de burbujas», dos equipos compiten por marcar goles con una pelota. En «Resistencia cooperativa», los participantes deben soportar los ataques del jefe y absorberlo cuando está debilitado. En «Batalla de jabón», dos equipos se enfrentan al jefe rival. Para conseguir ventaja, recogen piezas de jabón que otorgan distintas habilidades.
En cuanto a las mecánicas, hay distintos jabones con habilidades propias que pueden utilizarse durante las partidas. También se puede saltar, empujar, deslizarse y cambiar de color. El menú es sencillo e incluye opciones para crear salas, buscar partidas rápidas con emparejamiento automático, jugar en local y editar mapas mediante el creador de escenarios. El tutorial explica bien el funcionamiento de las partidas, por lo que no hace falta dominar sistemas complejos para empezar a jugar.
Las burbujas y sus diferentes colores son una parte fundamental de los enfrentamientos entre jugadores.Personalización y recompensas
El juego tiene un sistema en el que el jugador puede personalizar a su personaje con cosméticos y monedas, e ir desbloqueando nuevos accesorios para darle un toque propio, lo cual es útil en las partidas en línea y entre amigos.
El sistema sigue las convenciones del género: a medida que se acumulan partidas, se desbloquean elementos cosméticos y se consiguen monedas para ampliar las opciones de personalización. Esto resulta atractivo, ya que permite a los jugadores personalizar sus personajes a su gusto, sin tener que conformarse con una apariencia básica.
El juego ofrece distintos accesorios y aspectos para personalizar a los personajes mediante monedas.Apartado técnico: gráficos y sonido
El apartado visual encaja con la identidad desenfadada de Jelly Bubble. La dirección artística apuesta por una estética fantástica, con tonos vivos y una paleta muy saturada.
El apartado sonoro contribuye a mantener un ambiente desenfadado, tanto en las partidas locales con amigos como en las partidas en línea. La música de fondo encaja con el estilo de Jelly Bubble y no resulta molesta ni demasiado repetitiva. En comparación con otras bandas sonoras que pueden cansar con el tiempo, aquí resulta apropiada para los distintos mapas.
Los escenarios destacan por sus colores llamativos y la variedad de obstáculos presentes en las partidas.Una propuesta divertida y variada
Parte de su atractivo reside en combinar mecánicas inspiradas en distintos juegos. Aunque la oferta inicial de modos puede parecer limitada, el editor de mapas permite ampliar las posibilidades y crear nuevas experiencias. Desde el principio hay suficientes opciones para experimentar con los mapas disponibles sin que las partidas se vuelvan frustrantes o aburridas. Además, jugar en compañía puede hacer que las partidas resulten más entretenidas.
Durante mis partidas, me pareció muy interesante que cada jabón tuviera una habilidad. La posibilidad de cambiar de color y absorber a los demás jugadores me gustó mucho, ya que estas mecánicas me provocaron varias risas y también algunas sorpresas durante las partidas.
El modo de fútbol me gustó bastante, ya que tiene un gran potencial para compartir con amigos. Formar equipos, darse indicaciones entre los participantes e idear estrategias para vencer al equipo rival son aspectos que hacen que esta modalidad resulte entretenida.
Por otro lado, el modo «Gato y ratón» también tiene su propio encanto. Que todos los participantes tengan como objetivo atrapar al ratón resulta bastante divertido, especialmente cuando intentan evitar que recoja los jabones necesarios para poder expulsarlos del mapa.
Los mapas son otro aspecto que me pareció interesante por su diseño. Me dio la impresión de que los desarrolladores prestaron mucha atención a cómo debían verse y sentirse los escenarios. Además, presentan elementos que recuerdan a otros títulos del mismo género, pero también muestran una calidad alta en este aspecto.
En definitiva, Jelly Bubble ofrece una propuesta multijugador variada, aunque su principal inconveniente es la dificultad para encontrar partidas en línea. Sin un grupo de amigos, jugar únicamente contra la inteligencia artificial puede resultar repetitivo y aburrido. Aunque sirve para aprender o practicar, los rivales controlados por IA me parecieron demasiado fáciles, por lo que las partidas pueden perder interés con el tiempo.
Por ello, no es la opción más recomendable para quienes dependen del emparejamiento en línea. Como alternativa, es posible completar las salas con personajes controlados por IA.
Tampoco destaca por ofrecer una gran cantidad de contenido. Aunque el editor permite crear y modificar mapas, esta posibilidad no evita que algunas partidas puedan volverse repetitivas.
Sin embargo, Jelly Bubble sigue siendo una propuesta entretenida, especialmente para disfrutar con amigos. Sus distintos modos y la sencillez de sus mecánicas permiten empezar a jugar sin dedicar demasiado tiempo a aprender controles complicados. Esta facilidad para comenzar a disfrutar de las partidas es uno de sus principales atractivos, aunque las limitaciones del multijugador y del contenido siguen siendo aspectos que conviene considerar.