A primera vista, Kernel Hearts capta la atención de inmediato con una premisa tan extravagante como ambiciosa. Desarrollado por Ephemera Games y editado por Whitethorn Games, este título combina una estética de anime oscuro, elementos de RPG de acción estilo hack and slash, mecánicas roguelike y un enfoque en el juego cooperativo multijugador para hasta cuatro jugadores.
La historia nos pone al mando de las integrantes de la unidad MAHOU, un grupo de chicas mágicas con el objetivo de ascender por la imponente Torre de Babel. ¿Su misión? Eliminar a las huestes celestiales y monstruos de inspiración bíblica que se cruzan en su camino para, finalmente, destronar a Dios y salvar a un mundo que se consume entre las cenizas. Tras cada intento fallido o expedición, regresamos a la copia de respaldo de memoria más reciente en un laboratorio ubicado en las afueras del último bastión de la humanidad.

Al iniciar el juego, admito que la temática me impresionó bastante. La narrativa sugiere una mezcla entre el tono oscuro de animes como Puella Magi Madoka Magica y la acción directa de un juego de combate en tiempo real. Un punto que se agradece enormemente como amante de la acción es que no se trata del típico juego que te abruma con horas de diálogos vacíos antes de dejarte jugar. Sin embargo, detrás de esta atractiva fachada conceptual, se esconden importantes problemas de jugabilidad y diseño.
Sistema de combate
La jugabilidad de Kernel Hearts se sostiene sobre el combate en tiempo real. La idea principal es combinar ataques básicos, hechizos y movimientos con poderes únicos en cada run para desatar combos devastadores sobre los enemigos. A medida que progresas y desbloqueas a más miembros de la unidad MAHOU, el juego gana cierta variedad: cada personaje cuenta con su propio estilo de juego, conjunto de combos y hechizos específicos que permiten ajustar la experiencia según tus gustos.
Además, el juego cuenta con una mecánica de transformación donde puedes emplear el poder de la torre para librarte de la maldición celestial y lanzar un ataque devastador a los enemigos cercanos, alcanzando la forma definitiva de chica mágica durante un breve período.


No obstante, cuando examinamos las mecánicas con lupa, el juego no reinventa nada ni aporta elementos novedosos al género del hack and slash o del roguelike. De hecho, me atrevería a decir que simplifica demasiado la fórmula. Para los jugadores más puristas de los juegos de acción, el sistema de combos puede resultar excesivamente sencillo y plano a largo plazo. Cumple su cometido para partidas rápidas, pero carece de la profundidad técnica que uno esperaría de un título centrado en el combate.
Exploración y progresión
El diseño del mapa y las interacciones recuerdan bastante a títulos de mundo abierto o exploración como Genshin Impact. Encontrarás cofres, enemigos que custodian zonas y pequeños eventos climáticos aleatorios que buscan variar la travesía.
La progresión dentro de cada partida depende de recolectar almas, ya sea derrotando monstruos o encontrándolas por el escenario, para subir de nivel al interactuar con las lunas repartidas por el mundo. También existen los deseos perdidos, recursos utilizados para desbloquear mejoras pasivas en unos ataúdes especiales que, al abrirse, te obligan a sobrevivir a una especie de horda o emboscada de enemigos.


El juego también incorpora un sistema de vínculos e interacción con los habitantes de la torre, permitiéndote darles obsequios para profundizar tu relación con ellos. Lamentablemente, este sistema no tiene un impacto real en la trama principal. Salvo por desbloquear ciertas recompensas menores, estas interacciones se reducen a pequeñas cinemáticas o conversaciones que se sienten desconectadas del conflicto principal.

La frustración de la curva de aprendizaje y la nula explicación
Uno de los puntos más débiles de Kernel Hearts es cómo gestiona la información que le brinda al jugador. El juego prácticamente asume que lo sabes todo desde el primer segundo. La falta de tutoriales básicos sobre los controles o los objetivos principales genera momentos de profunda frustración.
Un ejemplo claro es la mecánica del temporizador en pantalla. El juego utiliza un límite de tiempo similar a mecánicas vistas en títulos como Elden Ring: Nightreign, donde se te da un margen para explorar, subir de nivel y equiparte antes de que la zona cambie. Sin embargo, aquí no hay explicaciones: cuando el contador llega a cero, en lugar de iniciar un combate contra un jefe de zona, del cielo caen meteoritos que te matan de un solo golpe, terminando tu partida de forma repentina. Aprender esto por las malas no se siente como un desafío justo, sino como un mal diseño.

El diseño de misiones tampoco ayuda. Para pasar de zona o acceder al jefe del área, el juego no ofrece indicaciones precisas de tu objetivo. En mi experiencia, al interactuar con un NPC sin saber qué esperar, fui transportado directamente a pelear contra el jefe de la zona estando a nivel bajo. En otros momentos, el juego tiene zonas bloqueadas. Para desbloquearlas hay que destrozar unas flores, pero nunca te especifica qué tipo de flores ni dónde encontrarlas, convirtiendo la exploración en un proceso confuso de ensayo y error.
Bucle de juego, dificultad y rendimiento
Al inicio, Kernel Hearts logra entretener y enganchar por un par de horas gracias a su vistosa ambientación y dinamismo inicial. Sin embargo, este encanto se disipa rápidamente. Hacia la cuarta o quinta partida, el bucle jugable se vuelve monótono. Te das cuenta de que estás combatiendo contra los mismos tipos de enemigos una y otra vez, abriendo cofres que ofrecen recompensas poco atractivas y recorriendo mapas que pierden su atractivo estético tras repetidos intentos.

Por si fuera poco, la forma en que el juego gestiona la dificultad es decepcionante. En lugar de modificar los patrones de ataque de los jefes, añadir nuevas mecánicas o alterar la composición de los enemigos, al aumentar la dificultad solo ocurre lo siguiente:
Hacer que subir de nivel a tu personaje sea más caro.
Convertir a los enemigos y jefes en "esponjas de daño" con barras de salud excesivamente altas.
Esto no genera un reto táctico ni estimulante, sino que vuelve las peleas lentas y aburridas. Es justo mencionar que la historia principal tiene puntos interesantes y que el rendimiento en PC es bastante bueno y fluido, pero estos puntos positivos no son suficientes para compensar sus deficiencias en el diseño de juego.
Conclusión
Kernel Hearts es un título que parte de una idea fascinante: chicas mágicas, mitología bíblica, combate hack and slash y estructura roguelike cooperativa. Desafortunadamente, termina siendo una mezcla de conceptos que no termina de convencer. Su diseño de niveles convencional, la escasa variedad de enemigos, la falta de explicaciones al jugador y una progresión poco inspirada hacen que la motivación para rejugarlo desaparezca a las pocas horas.
Es una verdadera lástima, ya que personalmente esperaba mucho de este proyecto. Kernel Hearts no es un juego completamente nefasto, pero sí uno que se queda corto en casi todas sus aspiraciones jugables.
Lo bueno:
Premisa y temática atractivas.
Variedad de personajes con estilos y hechizos propios.
Muy buen rendimiento y fluidez en PC.
Lo malo:
Sistema de combate simplificado y poco profundo para los amantes del género.
Nula explicación de controles, mecánicas clave y objetivos.
Dificultad mal ajustada (enemigos que solo aumentan su vida).
Progresión y bucle de juego que se vuelven monótonos muy rápido.
Disponible ya a través de Steam