
A ver, pónganse al tiro, raza. Porque hoy les voy a contar una tragedia. Imagínense esta madre: tienes a un héroe orgullosamente mexa impreso en los cómics de nuestro bellísimo estado de San Luis Potosí, dando el gran salto a la pantalla de los videojuegos. Era para tirar la casa por la ventana y ponernos bien pinches orgullosos. Pero todo cambió cuando la travesía de Koatl el Defensor aterrizó dándose en toda su puta madre, tropezando con las mismas pendejas agujetas que traía desamarradas desde antes de la pandemia.
Iniciamos una nueva partida y, chequense esto, apenas agarramos el control fuimos testigos de cómo las barras de vida y maná ya andaban en otro código postal. Se salían escandalosamente de su lugar. ¿Teníamos más vida? ¡Ni madres! Era un simple error de interfaz, y si deciden jugarlo, váyanse acostumbrando a ver un chingo de esos. Poco después nos topamos con el primer jefe y ahí descubrimos que la barra de maná es puro adorno, porque puedes spamear los ataques especiales a lo desgraciado sin ninguna penalización.
A 3 años de su salida no han podido corregir este errorTotal, después de un rato llegamos con una escribana llamada Evangeline. La morra nos manda de chalanes a recuperar sus manuscritos para devolverle sus memorias. Matamos a otro jefe y ¡botate alv!, ahora hay que juntar los fragmentos de una tablilla. Y la neta, a esas alturas la trama nos importaba un reverendo cacahuate.
Decidimos darnos una vuelta por el chante de la Evangeline: la biblioteca. Ahí nos encontramos unos papos que servían para repartir patadas y aventarte un pequeño dash. El pedo es que se supone que hay slots para equipar armas, pero funcionan cuando quieren. Equiparnos parecía más una ruleta rusa que una decisión consciente. Y espérense, que esto se pone mejor: ¿las descripciones de las armas? ¡No hay! Solo un texto genérico que dice "Item description example". Te juro que el juego se siente tan descuidado que parece que los inspectores de calidad fueron los mismos weyes que aprueban las paletas Payaso. Ah, y en esa misma biblioteca hay un área para "leer" los cómics que te vas encontrando... o bueno, para verles nomás la portada, porque el pinche juego no te deja hacer absolutamente nada más.
Avanzamos y nos topamos con el cuarto de un tal Dr. Sitho. El güey se ofrece a vendernos algo y, acto seguido nos manda derechito a la chingada. A lo mejor ya iba a cerrar temprano pero qué genio.
Luego viene la joya de la corona mis chavos. Llegamos a un tramo donde tenías que esperar una plataforma para no ensartarte en unos pinchos. Por pendejo, me caí y me morí. Pero en lugar de ver la típica animación de game over, fui testigo de un milagro que merece mi total y absoluto respeto: el cuerpo de nuestro héroe se negó a estirar la pata. En su lugar, el cadáver empezó a dar de brincos acostado, como si fuera una putisima carpa luchando por regresar al agua, logramos llegar a la orilla pero tuvimos que cerrar el juego porque el autóctono del protagonista dejó de responder.
Más adelante conseguimos un arma que era básicamente el blaster de Megaman. A partir de aquí, el juego se volvió un completo meme. Al tener disparos a distancia súper potentes, tu única preocupación era apuntar desde Cuautitlán Izcalli y matar a todo lo que se moviera. Es el arma más rota, pero fácilmente la más divertida. Eso sí, no me pregunten por los patrones de ataque de los jefes, porque los pobres bastardos ni tiempo tenían de ejecutarlos. La neta, le habría beneficiado un chingo ser un metroidvania y no un juego tan lineal de idas y venidas.
Y para venidas la que logró saborear el último jefe: un tal Josué Mexia, el plebe estaba en la cima de un coloso con los cuernos más grandes que los que te puso tu ex al que teníamos que escalar invocando losas con una reliquia. Sobrinos... es probablemente la parte más aburrida de toda la puta existencia. El coloso te espera con la paciencia de un santo, sin atacarte, sin un pinche reloj que te presione los segundos, nada. Llegas a la cima, le das en su madre en dos segundos gracias al poderosísimo blaster, y luego viene un QTE. ¿Y qué pasa después? Repetir la sección de escalada, Pelea contra Mexia, QTE, repetir la escalada, pelea contra Mexia, QTE. Al final, los espíritus de los jefes que masacramos se unen a nosotros, armamos un Megazord y nos echamos una pelea de kaijus que nadie pidió pero ahí está.
Si quieren echar a perder su tiempo y su dinero les recomendamos fumar piedra o darse un pericazo les garantizo que es mas divertido que la mamada que publico este hijo de su puta madre.
Y si quieren ver como el creador del personaje se avienta unas maromas para justificarse aqui les dejo la entrevista que nos dio: