Nomori es una aventura en tercera persona repleta de puzles desafiantes, donde usar tu ingenio es crucial para superar todos los niveles que te esperan en este místico mundo. Desde alterar la gravedad hasta controlar el tiempo, Nomori utiliza estas mecánicas a la perfección para ofrecer una experiencia única en su género, junto con su característico apartado de arte estilo cozy, que nos invita a tener un momento de relajación y desconexión.
El juego ha sido nominado a varios premios indie este mismo 2026, dejando ver el cariño que su desarrolladora y editora Enchanted Works, ha puesto durante los seis años que ha durado su desarrollo.
Menú principalRevolución de la perspectiva
El núcleo de la jugabilidad de este título nos lo deja claro desde el principio: el espacio no es fijo, y la perspectiva es clave para resolver los rompecabezas. A diferencia de otros juegos del género, el jugador debe adaptarse al entorno, mientras que en Nomori nuestra protagonista Kiko tiene la capacidad de darle la vuelta a la situación, adaptando el entorno en beneficio del jugador. Esto se logra mediante varios elementos, tomando como punto principal los portales dimensionales.
Dichos portales no solo te transportan de un punto "A" a un punto "B", sino que también funcionan como modificaciones de la orientación. Al entrar en el portal, modificamos por completo la gravedad de Kiko, lo que permite caminar por paredes, techos o cualquier estructura que antes veíamos como intransitable por la fuerza de la misma gravedad, y que en nuestra perspectiva, se vean como un suelo firme por donde caminar tranquilamente, haciendo que el suelo que estábamos pisando antes de cruzar el portal se convierta en una pared o un techo, donde no podremos caminar de nuevo, a no ser que volvamos a introducirnos en el portal de nuevo.
El aprendizaje inicial de las mecánicas es sencillo. El propio juego guía al jugador durante los primeros niveles con tutoriales que van directos al grano para que te adaptes poco a poco a sus sistemas, para luego ir implementando nuevos elementos cada varios niveles. La curva de dificultad aumenta a medida que se van añadiendo funciones adicionales, lo que permite haya niveles realmente difíciles, pero no lo suficiente como para que el jugador sienta frustración.
Portales del primer nivelManipulación de objetos y control del tiempo
La distorsión de la gravedad solo es la mitad de la fórmula jugable de Nomori. Para añadir una capa extra de complejidad, el estudio implementó habilidades de manipulación del tiempo. Si un objeto está cayendo, puedes detenerlo, subirte en él, retroceder en el tiempo y llegar a lugares donde el acceso sería impensable de otra manera. Esta combinación de factores da lugar a sistemas complejos y con un abanico más grande de posibilidades para afrontar los niveles.
Además, uno de los pilares cruciales para superar los retos son los Slimebuns, unas criaturas adorables con forma de cubo y aspecto de conejo que necesitaremos manipular para utilizarlas en nuestro beneficio, ya sea para escalar subiéndose en ellos, crear nuevos caminos como superficie de apoyo o utilizar su propia gravedad para romper caminos que están bloqueados. Llevar estos Slimebuns contigo hasta el final es imprescindible, porque funcionan como una especie de llave que desbloqueará el camino hasta el siguiente nivel.
Todos estos elementos hacen que haya formas dinámicas de resolver los rompecabezas. Por ejemplo, es común tener que lanzar un cubo a través de un portal rotado para cambiar su trayectoria ante la gravedad, congelarlo en el aire justo antes de caer al vacío y finalmente hacer retroceder el bloque para que regrese a nuestras manos y sirva de contrapeso. La física del juego responde de manera predecible y maleable, sin llegar a confundir al jugador, lo que permite dominar las habilidades a medida que se juega y superar los obstáculos de diferentes maneras ingeniosas a tu propio ritmo.
SlimebunsViaje estacional
La progresión de nuestra aventura a través de este mundo místico está dividida entre más de cuarenta islas, organizadas en cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno. Cada una de estas zonas estará tematizada de una forma diferente, acorde a la estación, añadiendo dinamismo a los niveles y mejorando la calidad artística del título, un detalle que siempre me ha gustado en juegos que separan las zonas por niveles, ya que enriquece la experiencia y hace que el título resulte más atractivo.
Esta división no es puramente estética. Cada una de las zonas añade funciones propias de esa área, lo que obliga a mantenerse en constante aprendizaje y adaptación a medida que se avanza por su mundo.
El cruce de caminos, el núcleo de este mundoNomori también premia la curiosidad de los usuarios que disfrutan explorando cada rincón del mapa. Lejos de ser niveles lineales donde simplemente tienes que resolver el rompecabezas, los niveles esconden rincones alternativos donde viven los Kodama, unos espíritus algo asustadizos que se esconderán de nosotros y que actúan como coleccionables opcionales. Como fan de la exploración, estos detalles me fascinan porque, para encontrar a cada Kodama, hay que salir de la ruta principal e investigar cada rincón del nivel, algo que aparentemente puede resultar fácil, pero que, teniendo en cuenta los cambios de gravedad del juego, hace que los Kodama sean mucho más difíciles de encontrar, ya que pueden esconderse en cualquier parte, incluso bajo de tus pies, al otro lado del suelo que estás pisando.
Una caricia visual y sonora
Visualmente, el título destaca por su dirección artística basada en texturas suaves y paletas de color pastel. El título toma directamente influencias estéticas orientales, presentes en el diseño de los espíritus secundarios, las estructura arquitectónicas y la expresividad minimalista de la propia Kiko. El rendimiento técnico está muy bien optimizado y permite que la cámara funcione con fluidez incluso al entrar en los portales, manteniendo la estabilidad en un entorno que rota por completo sobre su propio eje, un aspecto crucial para evitar los mareos de estar moviéndote mientras se altera la gravedad.
El apartado sonoro encaja a la perfección con la atmósfera que Nomori intenta transmitir, en un entorno totalmente desconocido pero místico. Los sutiles efectos sonoros, como el viento agitando las hojas de los árboles, el eco de los portales o el crujido de las piedras al cambiar de posición construyen una atmósfera tranquila que invita a sentirte relajado en un entorno caótico, que contrasta con la dificultad de los acertijos avanzados, mitigando por completo la frustración que puede sentirse al jugar a títulos de lógica más exigentes.
Ver más allá
Aunque a primera vista la historia parezca un poco simple o cliché, siempre tenemos que ir más allá y pensar en lo que Enchanted Works nos intenta transmitir a lo largo del juego. El mundo espiritual parece sumergido en una especie de caos, pero en lugar de sentir frustración, su estilo artístico lo transforma en algo relajante y cozy, invitándonos a detenernos un segundo, pensar con más claridad en cómo ordenar todo ese caos y, por ende, empatizar y colaborar con los habitantes de dichas tierras.
Por mucho caos que exista alrededor de nosotros, las transiciones y los momentos en los que nos sentimos perdidos son necesarios para encontrarse a uno mismo.
Conclusión
En definitiva, la obra aporta un soplo de aire fresco al género de los puzles, con su brillante combinación de portales giratorios, control del tiempo y manipulación de la gravedad. Todo ello ofrece un reto profundo e innovador. Dirigido a los entusiastas de los rompecabezas que disfrutan de títulos más exigentes o con mecánicas diferentes, pero que, a la vez, valoran el apartado artístico, con sus colores vivos y una propuesta alejada de la presión de enfrentarte a enemigos.
La experiencia no solo merece la pena, sino que deja una sensación de asombro constante ante el diseño de niveles y la progresión que ofrece el propio título sin llegar a sentir frustración.