¿Cuándo fue la última vez que un juego los hizo sentirse genuinamente incómodos? ¿Cuándo fue la última vez que experimentaron un título verdaderamente inquietante e inmersivo? Sea cual sea su respuesta, les aseguramos que no han jugado nada como Petracal.
Hay un chiste muy bueno con esta imagen en la revista Bitácora Indie... por ahí dicenEn Petracal nos encontramos atrapados en un complejo de túneles y nuestra única misión es encontrar la salida. Desde el primer minuto el juego establece sus reglas: nuestros suministros son limitados y dependemos de una linterna cuyas baterías hay que reemplazar constantemente.
Una inmersión definida por la limitación espacial
Sin embargo, lo que verdaderamente define la experiencia es nuestro rango de movimiento. Aquí no podremos saltar, ni atacar, ni caminar; todo el título se juega arrastrándote por los estrechos túneles del complejo. Lejos de ser un defecto, esta limitación espacial es el pilar de su inmersión. El juego necesita ese espacio apretado para transmitir la vulnerabilidad del protagonista en cada metro que avanzas.
A lo largo de este recorrido, cuidar nuestra salud mental es tan vital como la física. Si nuestra cordura baja, perderemos vida, comenzaremos a sufrir alucinaciones y escucharemos un diseño de audio que atormenta al protagonista. Para evitarlo podemos consumir pastillas, fumar o dormir, pero todo tiene un precio y cada decisión conlleva un riesgo.
Por si fuera poco, seremos presa de una alucinación que nos perseguirá constantemente para hacernos daño. ¿Nuestra única opción? Incapacitarla de forma temporal con el modo de luz UV de nuestra linterna y seguir avanzando.
¿Una delicia o un bocado mortal?El precio de la supervivencia
Cabe aclarar que los túneles son engañosamente generosos. Hurgando en la oscuridad encontraremos lo necesario para subsistir: desde las benditas baterías hasta vendas para curar nuestra salud. Y desde luego, comida. No esperen solo las clásicas barritas de proteína o latas de frijoles; cuando el hambre aprieta, las cuevas ofrecen un exótico menú de hongos y jugosos insectos que podremos devorar para saciar el estómago... Corriendo el altísimo riesgo de empeorar nuestra salud en el proceso.
Puedes trazar tu propio mapa, a veces no ayuda muchoDiseño de niveles implacable y gratificante
Para encontrar la salida en cada nivel, la observación es clave. Debemos arrastrarnos y localizar un martillo guiándonos por las vigas de madera. Posteriormente, hay que seguir los rastros de agua hasta dar con una pared agrietada que pueda destruirse para avanzar a la siguiente zona.
El juego está pensado para terminarse en 1 o 2 horas... a nosotros nos tomó 4. Y esto habla maravillas de su trabajo de diseño de niveles. El juego no te pone marcadores brillantes ni te hace la vida fácil; te exige prestar atención al entorno. Su ritmo lento y deliberado es exactamente lo que la atmósfera requiere. Quizá no sea una experiencia para la generación de TikTok que busca acción por segundo, pero para quienes buscan una inmersión total, el diseño cumple con creces.
El ultimo nivel es agobiante, tuve que hacerlo en la oscuridad y sin comida