7.5
mychlorine·22 sept
Indies · Reseñas
Reseña Roadhouse Simulator | Cervezas y puñetazos

La desarrolladora y editora DRAGO entertainment nos trae una precuela independiente del juego Gas Station Simulator. En esta ocasión nos ponemos al frente de un bar situado en plena Ruta 66. Nuestro objetivo es conseguir que el establecimiento prospere, mejorar sus instalaciones y atraer cada vez a más clientes. Mantener un bar de carretera abierto no consiste únicamente en servir bebidas y recoger dinero.

Durante nuestra aventura tendremos que limpiar, reponer productos, atender a los clientes, contratar empleados, reparar desperfectos y mejorar diferentes partes del local. Y, por si todo esto fuera poco, también tendremos que enfrentarnos a peleas, bandas de moteros y problemas.

Empezando desde cero

Al comienzo de la partida nos encontramos con un establecimiento que necesita bastante trabajo. Todavía tenemos pocos recursos y prácticamente todo depende de nosotros, por lo que tendremos que encargarnos personalmente de muchas de las tareas.

Esta primera etapa sirve para familiarizarnos con el funcionamiento del negocio. Tenemos que atender a los clientes, mantener el local limpio, controlar las existencias y asegurarnos de que todo funciona correctamente.

Puede parecer sencillo, pero poco a poco empiezan a aparecer más responsabilidades. Cuando conseguimos atraer a más clientes, aumenta también el volumen de trabajo y resulta más complicado estar pendiente de todo al mismo tiempo.

Manos a la obra

A medida que conseguimos dinero, podemos invertirlo en mejorar el Road House. Podemos ampliar diferentes zonas hasta conseguir tener en propiedad todo el territorio, incorporar nuevas instalaciones y desbloquear más posibilidades para atraer clientes.

También podemos contratar trabajadores para que se encarguen de determinadas funciones. Tener camareros, personal de limpieza o porteros nos permite dejar de ocuparnos personalmente de algunas tareas y centrarnos en otros aspectos del negocio. Cada trabajador está asociado a un territorio distinto. Si hacemos una buena combinación, podemos obtener beneficios.

Este cambio se nota bastante durante la partida. Al principio estamos constantemente haciendo pequeñas tareas, mientras que posteriormente nuestra función se acerca más a la de un propietario que tiene que tomar decisiones y controlar que todo funcione correctamente.

Un bar donde pueden pasar muchas cosas

Los clientes no siempre se comportan de manera tr. Una discusión puede terminar en una pelea y, cuando esto ocurre, podemos encontrarnos con parte del mobiliario destrozado.

Esto supone un problema doble. Por un lado, tenemos que intentar controlar la situación para que no vaya a más y, por otro, tendremos que reparar los daños ocasionados.

Tendremos que comprar el mobiliario en la tienda. Cada mueble tiene un número determinado de reparaciones, es decir, si se rompe se puede reparar, cuando se haya reparado ese número de veces, habrá que tirarlo a la basura y comprar uno nuevo.

Sin cerveza no hay negocio

Las bebidas son, evidentemente, una parte fundamental del negocio. Sin embargo, no se trata simplemente de comprar productos (o robarlos) y venderlos a los clientes.

El juego introduce diferentes tipos de bebidas y sus efectos sobre los clientes pueden influir en lo que ocurre dentro del establecimiento. Por ello, gestionar correctamente lo que servimos también forma parte de nuestra responsabilidad.

Además, podemos llegar a producir nuestro propio alcohol mediante un sistema de destilación, con skill checks para evitar efectos negativos sobre el producto final.

Más clientes también significa más problemas

Cuanta más gente acude al bar, mayor es la cantidad de trabajo que tenemos que gestionar. Hay más bebidas que servir, más suciedad que limpiar y también más posibilidades de que se produzcan conflictos.

Tenemos un sistema de pelea en el que podremos pegar puñetazos, bloquear y pegar patadas, aparte de una habilidad especial que nos potencia el daño. Si un cliente se pone agresivo, irá a pegarnos. Tendremos que dejarlo inconsciente o, si no, acabará dejándonos inconscientes a nosotros.

De vez en cuando viene la policía a comprobar que todo está en orden. Si tenemos manchas, cuerpos o paquetes de sustancias en el suelo, habrá consecuencias.

Actividades para atraer clientes

Conseguir que el Road House tenga éxito es uno de nuestros principales objetivos. Para ello tendremos que aumentar su popularidad y ofrecer diferentes actividades que hagan que los clientes quieran acudir al establecimiento.

A medida que progresamos podemos incorporar diferentes actividades de entretenimiento, como carreras de cerdos o peleas. En las carreras de cerdos tenemos que apostar por el que creamos que será el ganador. Si nuestro cerdito queda el primero, nos quedaremos con el dinero.

Es importante hacer apuestas de vez en cuando para mantener el interés de los clientes. Sin embargo, esta actividad puede hacerse pesada porque requiere mucha atención por nuestra parte y, en realidad, resulta repetitiva. Esto ocurre al menos hasta alcanzar un nivel alto que nos permita contratar a una persona para mantenerlo por nosotros.

También tenemos las peleas entre bandas, clientes e incluso nosotros mismos. Podemos apostar por una de las personas que están participando en la pelea o enfrentarnos nosotros mismos.

Pedidos y negocio de drogas

Además de gestionar el bar, podemos aceptar diferentes pedidos relacionados con la venta de sustancias ilegales. Estos encargos nos permiten conseguir y entregar mercancía para obtener dinero extra.

Es una mecánica sencilla que añade algo de variedad a la gestión habitual del negocio y nos da otra forma de conseguir ingresos. También tendremos que tener cuidado con la policía, ya que estas actividades pueden meternos en problemas.

Una progresión bastante clara

La progresión resulta fácil de entender: atendemos a clientes, ganamos dinero y popularidad y vamos desbloqueando territorios, mejoras, actividades y beneficios... Pero peca de ser un poco repetitivo. Al final es un simulador y repetimos las mismas tareas una y otra vez.

El problema aparece cuando conseguimos completar todos los niveles. Una vez alcanzado ese punto, prácticamente desaparecen los objetivos que nos habían estado guiando durante la partida. Podemos seguir jugando, gestionar el Road House, atender a los clientes y continuar realizando las diferentes actividades, pero ya no tenemos una meta clara que perseguir. La experiencia puede sentirse bastante vacía, ya que no existe una progresión posterior que nos dé un motivo concreto para continuar.

Gráficos y ambientación

Visualmente, el juego apuesta por un estilo bastante realista, aunque sin buscar convertirse en una experiencia especialmente espectacular a nivel técnico.

La ambientación de la Ruta 66 tiene bastante peso y el Road House está diseñado para transmitir la sensación de encontrarnos ante un bar de carretera que ha ido creciendo y cambiando con el tiempo.

La música, los sonidos del establecimiento, las conversaciones y el ruido de los clientes acompañan a la partida. Pero no es un apartado que destaque.

Conclusión

En definitiva, Roadhouse Simulator puede ser una opción interesante para pasar unas horas gestionando nuestro propio bar de carretera, aunque su contenido termina quedándose algo corto para quienes busquen una experiencia más duradera y con una progresión que continúe.

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