Caos en estado puro

En esta ocasión, desde Finlandia llega el trabajo de Tyrmä Games junto a Pantaloon como editor, un terrorífico juego arcade en el que controlamos a una masa de carne que no parará de rodar para hacerse cada vez más grande. Lanzado este mes de octubre en Steam y siendo totalmente compatible con su famosa handheld PC, Steam Deck, Rolla nos trae diversión sin igual encarnando al villano más esférico que verás nunca.
Tan simple como divertido, este título nos propone lo siguiente: rueda, come, crece y repite. Pero, eso sí, haz más puntos que nadie y llega a lo más alto del ranking en las tablas de puntuación, mientras consigues completar los objetivos y sus extras en cada nivel, todo ello acompañado de una música electrónica muy efectiva que irá variando nivel a nivel. Acompáñame a descubrir todos los rodantes entresijos que nos trae este juego.
Un bucle adictivo-destructivo

En el apartado jugable, este pariente siniestro de Katamari nos trae una premisa tan simple como funcional: rueda para crecer.
Nuestra poco agradable bola protagonista tiene apenas tres movimientos, pero lo cierto es que no necesita más. Eso sí, antes de entrar en detalle, se recomienda encarecidamente usar un mando para jugar, ya que el control con teclado sale perdiendo por completo frente al control tradicional de consolas.
Rodamos usando el joystick con el objetivo en mente de crecer y hacernos más grandes para así generar más caos y destrucción. Algunos elementos del mapa, como edificios o torres, requerirán cierto tamaño para poder destruirlos, o nos daremos de bruces contra ellos. Si chocamos, nos quedaremos atrapados al no poder superar el obstáculo, quedando inmóviles durante un par de segundos y regalándole así una oportunidad de oro a nuestros enemigos particulares: la humanidad, que nos atacará con todo lo que tiene. Empezando por un par de policías motorizados armados con pistolas, pasando por el ejército y sus temibles furgones llenos de fuerzas especiales, hasta el punto de que, si lo hacemos extraordinariamente bien, seremos recompensados con tanques y sus misiles anti-bola (que son demasiado efectivos) o helicópteros de difícil alcance. Por último, una señora bomba nuclear que nos recuerda a la MOAB de la aclamada saga Call of Duty acabará con nuestra vida a modo de punto y final en esa ronda.
Para ayudarnos a seguir avanzando, vale la pena remarcar que el juego nos ofrece dos habilidades extra que completan la trinidad de movimientos. Por un lado, tenemos el clásico dash que nos permitirá dar esa velocidad extra en momentos puntuales que será la diferencia entre la vida o la muerte al eludir los misiles de un tanque o un bombardeo aire-tierra completamente letal. Por otro lado, contamos con un agarre que nos permitirá desplegar varios tentáculos para atrapar a la gente y engullir a tantos transeúntes como podamos. Esto es muy útil al principio de la ronda, ya que nos dará un plus nada desdeñable para crecer rápido en los primeros minutos y nos ayudará a conseguir esos objetivos de tragar cientos de personas en la misma partida.
Para finiquitar el apartado jugable, el juego nos echa un pequeño capote dejando caer, en forma de meteorito, varias mejoras aleatorias para nuestra querida masa rodante. Desde aumentos de velocidad, una barrera que repele las balas, hasta el autoagarre y una suculenta área que, literalmente, se come los proyectiles enemigos para transformarlos en masa y ayudarnos a crecer. Está claro que el juego quiere que sobrevivamos y nos divirtamos al máximo antes del trágico final nuclear.
Estética Serie B y récords por romper

Con una propuesta que recuerda a las películas de Serie B, repleta de sangre y vísceras, y con una trama que, sin dar explicaciones, nos planta en la piel de un amasijo de carne que arrasa con todo a su paso, Rolla crea una atmósfera de terror excelente. Logra una fusión redonda entre el gore clásico, la ciencia ficción y esa sensación frenética que transmiten las películas del género, cuando un monstruo viene a destrozar pueblos perdidos de la mano de Dios. Al final, la historia consiste simplemente en desatar el caos allá por donde podamos rodar. Y todo hay que decirlo: qué bien sienta.
Bajo esa fachada de terror gore, Rolla en su esencia es un videojuego arcade clásico enfocado en la destrucción masiva, la cual se ve retroalimentada por unos objetivos concretos por cada nivel. Empezamos con un clásico dentro del mundo gamer: completar el nombre del propio juego coleccionando las letras que lo componen al más puro estilo Donkey Kong Country. Pasando de esto, nos convertimos en el monstruo genocida más importante de todos los tiempos, devorando a cientos de personas, acompañado de un suculento multiplicador de puntuación. Multiplicador que no hará más que intensificar aún más la experiencia.
¿Hay algo más adictivo que ver una lista con muchos numeritos con tu nombre en lo más alto? Personalmente, no lo creo.
El sistema de ranking global que nos ofrece Rolla a lo largo de sus ocho niveles nos empuja a una rejugabilidad inmediata, buscando la autosuperación para convertirnos en los mejores. Ver tu nombre en la clasificación mundial o poder compararte directamente con tus amigos despierta el espíritu más retro de las recreativas. Cada partida se convierte en una ruta calculada minuciosamente segundos antes en tu cabeza: qué zonas destruir primero, cuándo lanzarte hacia tus enemigos para arrollarlos porque los superas ampliamente en tamaño y, cómo no, aprovechar esos multiplicadores extra gracias a un combo de agresividad sin compasión. Para llegar a escalar a lo más alto, no basta con ser una bola asesina tranquila; debes encadenar asesinatos múltiples con la más grotesca destrucción de edificios. Intentando siempre recibir el menor daño posible que afecte negativamente a nuestros combos o, peor aún, que un misilazo que no viste termine con tu partida.
Conclusión

Rolla ha conseguido atraparme y hacer que juegue más horas de las que esperaba jugar en un principio, casi sin darme cuenta. Su bucle jugable y el plus de los rankings online con amigos y desconocidos hace que el juego sea pura adicción. Es una propuesta sumamente interesante y fresca para jugar esos ratos libres en los que piensas a qué jugar pero no sabes qué; Rolla es la respuesta correcta. Diversión y destrucción a raudales para mantenerte enganchado y hacer disfrutar a tope. Por mi parte es un título más que recomendado dada la diversión directa y desenfadada que nos ofrece.
