Un goblin con mucho talento
Desarrollado por Spilt Milk Studios Ltd y editado por Gamersky Games, Trash Goblin nos invita a llevar nuestra propia tienda de baratijas, aunque con mucha libertad para expandirla, enfocándonos en la gestión del tiempo con la tranquilidad de avanzar a nuestro propio ritmo.
Todo esto estará acompañado de un sistema de progresión continuo y lento pero satisfactorio que nos obligará a buscar, limpiar, reparar y mejorar diferentes objetos que los clientes nos vayan pidiendo. Una propuesta simple pero divertida, que nos impulsa a seguir jugando para personalizar la tienda a nuestro gusto y descubrir nuevas mercancías que pueden venderse a mejores precios.
Cincelar, limpiar y vender
Trash Goblin, a nivel jugable, se desarrolla muy bien e incorpora elementos esenciales para que manejar la tienda nunca sea aburrido. Durante nuestra partida recibiremos bolsas de objetos que deberemos cincelar para saber qué pieza ocultan; tras ello podremos limpiarlos y exhibirlos en nuestro mostrador para que los clientes puedan comprarlos. Cada cierto tiempo vendrán distintos compradores que nos irán pidiendo artículos específicos y, si no tenemos alguno, podemos avisarles cuando esté listo.
Los objetos aparecen al azar, por lo que no siempre tendremos lo que necesitamos. Sin embargo, conforme vayamos ganando dinero y avanzando en las misiones principales, podremos comprar los artículos requeridos para que resulte más fácil progresar económicamente. Trash Goblin tiene esa sensación de progresión justa y necesaria para que queramos seguir buscando la pieza que nos hace falta.
Otro aspecto interesante es que muchos de los objetos estarán incompletos, lo que hace que buscar el resto de piezas sea importante para poder venderlos a un mayor precio y que valga la pena el esfuerzo extra que ponemos en ellos.
Precisamente, esta base jugable nos ha dejado una gran impresión al funcionar muy bien. En ningún momento nos hemos aburrido. Al contrario, cuando pensábamos que ya era todo lo que el juego podía ofrecer, apareció una nueva misión de progresión para añadir mecánicas nuevas al juego que nos hicieron querer continuar.

Visualmente es espectacular
En cuanto a su apartado artístico, Trash Goblin ofrece un resultado muy bien conseguido. Tanto el mundo como los personajes y los objetos son preciosos, pero lo que más resalta son los clientes que en su mayoría son carismáticos y distinguibles entre sí. Además, la paleta de colores utiliza estas tonalidades pastel que dan sentido a la idea general de que el juego es acogedor y adorable.
Si mezclamos esto con un mundo que cuenta con una variedad de criaturas, desde seres humanos hasta rocas vivientes o lagartijas humanoides, el resultado da vida al título como un cuento de hadas con una gama de personajes impresionante.

Una personalización infinita
El apartado que más nos ha impresionado es la gran cantidad de opciones para personalizar la tienda. Trash Goblin no solamente nos permite mejorar nuestro negocio mediante la adición de nuevas estanterías, sino que nos ofrece la libertad de modificarlo a gusto. Podemos modificar los colores de la pared y de nuestra cama, donde podremos colocar parte de nuestros inventos, además de pintar y personalizar los objetos que queramos vender a los clientes.
En nuestra partida queríamos seguir ganando más dinero para gastarlo y probar diferentes combinaciones de diseño hasta quedarnos satisfechos con el aspecto de nuestro negocio. De igual manera, cuando creíamos que teníamos todos los objetos y no se podía hacer más, pudimos comprar una herramienta para pintarlos y hacerlos distintos de cara a los clientes. Esto aumentó el valor por el que se vendían, lo que supuso una gran motivación.
El videojuego busca que nos sintamos cómodos en nuestra tienda; no nos obliga a nada. Si queremos que nuestra tienda esté desarreglada, no hay problema. Si queremos que tenga una temática de Navidad, podemos hacerla. Simplemente, la personalización es enorme y, con cada actualización, siguen añadiendo contenido para probar nuevas temáticas en cualquier momento.

Tranquilo y desestresante
El último aspecto que nos ha parecido importante es cómo el título maneja el tiempo del jugador. No existe un límite de tiempo para hacer una misión principal; no hay prisa si no encontramos un objeto que tal vez un cliente quiera. Si nos quedamos sin tiempo en el día para limpiar y reparar un objeto, no pasa nada; simplemente continuamos al siguiente día.
El juego no nos presiona en ningún momento y, al mismo tiempo, ofrece muchas horas de diversión. Creemos que se acerca al equilibrio perfecto que debería tener un juego relajante. El título logra divertir sin romper ese estado de relajación, algo que en otros proyectos suele derivar en una jugabilidad aburrida, pero que en este caso no hemos sentido en absoluto.

Conclusión
Si lo que buscas es un buen gestor de tiendas centrado principalmente en la personalización del negocio, Trash Goblin es una de las mejores opciones que hay actualmente. La jugabilidad, a pesar de ser sencilla, está equilibrada para no dejar de ser divertida. Si a esto le sumamos una progresión continua, sin presiones y al ritmo de cada jugador, el resultado no decepciona y recomendamos el juego a quienes busquen una experiencia relajante.